© Hertha Hurnaus

Ecología y Sostenibilidad En Europa central, Austria incluida, la madera siempre tuvo una relevancia clara en todos los aspectos de la vida. La madera, el material más accesible para el pueblo ocupó un lugar absolutamente protagonista en sus vidas.

La prensa para hacer vino, el molino de agua, de viento, carracas para ahuyentar a las aves, jarras y barricas de cerveza, muebles, barcos, carros, puentes levadizos, grandes edificios o puentes que cubrían impensables luces, todo se podía hacer y hacía con madera. Ello ha producido a lo largo de los siglos un profundo conocimiento del material en toda la cadena de valor del mismo, desde la selección del árbol en el bosque, hasta la selección de la especie más adecuada para la aplicación más específica y especializada. La llegada de la era de la tecnología no solo no ha supuesto una merma de esta tradición sino que viene a reforzarla.

Los nuevos avances de la ciencia y la tecnología, han hecho que estemos viviendo una auténtica revolución técnica que abre nuevas y prometedoras perspectivas de aplicación para los productos derivados de la madera en la construcción. “Honramos lo antiguo y saludamos la novedad, permaneciendo fieles a lo nuestro y a nosotros mismos” Gerhard Wölfle 1848-1904.

Probablemente no exista ninguna industria más ecológica y sostenible que una industria responsable, controlada y certificada como lo es la industria austriaca de la madera. La madera es la principal materia prima que se autoregenera y que es por tanto inagotable dentro de un escenario de producción y consumo controlado. Por ello, una gestión adecuada de los recursos forestales así como el máximo aprovechamiento de estos, es de la máxima importancia. Según el último estudio de la FAO, (organismo de las naciones unidas), los bosques centroeuropeos aumentan continuamente en superficie pese al aumento de la producción de productos derivados de la madera, lo cual revela el enorme grado de aprovechamiento que se alcanza en esta modernísima industria.

El consumo de madera certificada forestalmente, no solo no supone una amenaza para nuestras superficies boscosas, sino que supone una garantía de que estas van a seguir creciendo con la máxima calidad de mantenimiento. El alto valor económico de las superficies boscosas en Austria hace de cada austriaco un guardabosque nato.